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n el año 2017 compartí un artículo titulado “Posverdad y hechos alternativos: no me toques los webs”. Creo que sigue estando en vigor; diría que más que nunca. Ahora mismo podría actualizar este artículo con miles de ejemplos, internacionales o de nuestro propio país, y la expectativa no es que esto vaya a mejor, muy al contrario, parece que puede ir a peor.

La tecla de la manipulación a través de las emociones más primarias ya ha sido pulsada y con efectos claramente beneficiosos para los que se manejan bien en el escenario del miedo, la desconfianza, el sectarismo, el racismo y la xenofobia. Mientras los ultras, el trumpismo, los radicales y populistas toman posiciones, la democracia se va resintiendo y también va resistiendo. ¿Cómo luchar contra los que rompen todas las reglas establecidas? ¿Cómo luchar contra los que rompen el marco de la evidencia científica o ponen en duda consensos ampliamente aceptados? ¿Cómo luchar si son distintos tipos de lenguaje, de acciones? ¿Cómo luchar contra Matrix, contra una realidad virtual?

Al final, la posverdad parece una forma cool de justificar la mentira. El hecho alternativo es un hecho que no existe. Los que dicen hablar “sin complejos” suelen hablar sin decencia. Otros dicen que son “políticamente incorrectos”, cuando en realidad son políticamente nefastos para la sociedad. Se dicen ellos mismos que son unos valientes: son fuertes pero contra los más débiles. Se parecen más a un matón de recreo que a un justiciero. Pero tienen estrategia. Siempre la han tenido. Siempre ha habido grandes mentes luchando en el bando del mal. Cada época tiene sus armas y las de esta época son de precisión y de control, desde el algoritmo a los bots. La precisión de que el mensaje que ellos quieren que se instale en tú cerebro es muy alta. Nos cuenta el pensador y divulgador Yuval Noah Harari que “algunas de las mentes más brillantes del planeta llevan años investigando cómo piratear el cerebro humano para que pinchemos en determinados anuncios o enlaces. Y ese método ya se usa para vendernos políticos e ideologías”. Bienvenidos al siglo XXI.

"La mentira produce flores, pero no frutos (proverbio chino)"

Center (Washington, DC) nos dicen que ya hay más personas que se informan mediante las redes sociales que leyendo diarios en edición física. De las cinco vertientes informativas analizadas (televisión, webs de noticias, radio, redes sociales y periódicos), la prensa de papel ya es la menos consultada en EE.UU. La hegemonía de las redes sociales para informarse, junto al “efecto burbuja” (la capacidad de los buscadores para darnos lo que queremos o lo que creemos, para ratificar lo que pensamos), es un cóctel letal para el pensamiento crítico, el pensamiento que nos acerca a la verdad.

Dicen que, contra los argumentos del populismo y la ultraderecha, debemos combatir con argumentos, con datos, ponerlos frente al espejo. Seguramente eso es necesario, pero creo que no es suficiente. Nunca un dato va a poder al miedo, nunca un número va a calmar la emoción. Es un problema, porque lo complejo no se explica con tanta facilidad, y en la sociedad de la escasez de tiempo y de la lucha por captar la atención, los mensajes fáciles, emotivos, llamativos y polémicos atraen nuestra atención… caldo de cultivo para los que manejan estas técnicas, porque ni la verdad ni la veracidad importan. Proporcionar herramientas para protegernos contra esto va a ser el gran reto social y educativo al que nos tendremos que enfrentar cuanto antes. Debemos conocer nuestras debilidades. Conocer el ecosistema en el que nos movemos, el real y el virtual. Los que generan la sociedad del odio no lo hacen de la nada. Descubren lo que tememos y odiamos, y aprietan el botón emocional que nos alcanza certeramente el corazón. Clic a clic. Enlace a enlace. Quieren quebrar nuestra confianza. En la desconfianza, ellos son fuertes.

Los medios de comunicación tienen un papel también fundamental en todo esto. Mientras piensen más en el clickbait que en la veracidad. Mientras cedan al show sacrificando la verdad. La tarea es política, educativa, social y nos debe concernir a todos y a todas. Es ingente. Pero es la batalla de esta época. Porque la sociedad de los “hechos alternativos” nos va a llevar a una sociedad alternativa llena de mentira, miedos y odios. Ahí se manejan bien las élites sin escrúpulos, donde tendrán siervos a su merced. Porque va de eso: de que tengamos tanto miedo que no queramos levantar la cabeza.

¡Levantemos la cabeza y usémosla!

Directora general del INJUVE @rutenca

Perspectivas wellcomm 2019

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