¿Cuáles han sido los retos más relevantes que su organización ha tenido que afrontar en materia de comunicación en los últimos 10 años?

La principal razón de ser de la FAPE es dar servicio a sus 19.000 asociados, y eso nos convierte en voz de la profesión, pero también además en el muro de las lamentaciones de quien se puede haber visto dañado por una información periodística. De ahí que FAPE sea requerida para hablar de problemas relacionados con los periodistas y, en estos diez años, no hay que negar que han sido muchos, principalmente vinculados con la crisis económica, el cierre de cabeceras, la transición digital y la precariedad laboral que puede repercutir en perjuicio de la calidad de la información a la que tienen derecho los ciudadanos. La defensa de la libertad de expresión y de los periodistas ha sido, y sigue siendo, el principal reto de comunicación porque estas situaciones exigen una respuesta inmediata que debe ser consensuada entre los 11 miembros de la Junta Directiva. Afortunadamente, solemos perfilar un criterio en un máximo de dos horas.

¿Cómo ha vivido la FAPE la evolución tecnológica y social y cómo ha adaptado sus estrategias?

Tenemos un pequeño departamento de comunicación encargado de atender los perfiles en redes sociales de la FAPE. Hace nueve años se realizó un plan estratégico de comunicación, que se ha cumplido en este tiempo, dando a conocer la actividad interna de la FAPE en los asuntos que repercuten en el desarrollo de la profesión o del derecho a la información y a la libertad de prensa, como en la actividad que desarrollan las asociaciones federadas y vinculadas. Siempre hemos sido conscientes de que, tanto para los profesionales que representa como para la comunicación de la federación, subirse al tren de la evolución tecnológica y social era fundamental.

¿Qué ha supuesto para FAPE el paradigma de la transparencia y la conversación directa con sus asociaciones federadas?

Hemos hablado de dos misiones, la interna y la externa. Por lo que se refiere a la primera, se rinden cuentas en la asamblea general y se atienden, casi al momento, consultas y necesidades de las organizaciones asociadas. Al tratarse de una federación de asociaciones, estas tienen autonomía y se rigen por sus respectivas asambleas de socios, por lo que no cabe una injerencia en su funcionamiento, siempre que no afecte al cumplimiento de los estatutos en su relación con la FAPE. En cuanto a la externa, la actividad se recoge en abierto en la web.

"Los directivos deben mejorar en la conversación con sus públicos"

¿Cuál cree que es el papel actual de los medios de comunicación y su influencia como generadores de opinión pública? 

Sigue siendo relevante, aunque ha perdido parte de su fuerza con las redes. Este factor lo están teniendo en cuenta los políticos en sus campañas electorales y las marcas en su relación con los clientes. Obama fue el primer líder que utilizó las redes en campaña, pero ha sido superado por su sucesor, Donald Trump, que se conecta con el ciudadano a través de Twitter para generar una opinión pública a favor.

El problema de las redes, que no tenían en general los medios tradicionales, es que difunden, al lado de las informaciones veraces, noticias falsas que están influyendo en las decisiones de los electores, y una decisión basada en noticias falsas no es una decisión libre.

Desde su posición, ¿cuál cree que será el siguiente paso en la comunicación, qué nueva revolución espera de este sector para que siga contribuyendo a mejorar la relación de empresas e instituciones con la sociedad?

El paso inmediato de los periódicos es el cobro por los contenidos de sus versiones digitales. Condicionará la relación con los lectores y los anunciantes. El reto es mayúsculo: el 80% de los ingresos por publicidad digital tiene como destino las grandes plataformas digitales. Pero no queda otra que afrontarlo por la drástica caída de los ingresos por publicidad y ejemplares impresos. El futuro de los medios impresos y digitales estará ligado a contenidos de calidad que atraigan suscriptores que aseguren la rentabilidad. Si fracasa esto, pocos sobrevivirán.

¿En qué medida los directivos necesitan tener habilidades en materia de comunicación y aquellas relacionadas con el entorno digital?

En gran medida. Si no te manejas bien, quedarás en segundo plano. Manejarse bien supone estar bien informado, conocer antes que tus competidores qué interesa al usuario, cuáles son sus necesidades, sus preocupaciones. No solo saber utilizar las redes, sino distinguir las noticias falsas de las veraces. Es un aprendizaje necesario.

¿Cómo de importante es para usted la conversación con sus públicos? ¿Cree los directivos están preparados para ello? 

Para nosotros es vital. Los directivos en general deben mejorar en el terreno de la conversación con sus públicos. Hay muy buenos comunicadores, pero faltan buenos conversadores. La conversación requiere una atención directa y más humana. Hoy la posibilidad de interactuar con tu público es mucho mayor porque es inmediata, si bien siempre será más efectivo el contacto personal. Comunicar desde un escenario no es lo mismo que bajar con el público. Y este descenso es fundamental. La inteligencia artificial es y será muy útil, pero no tiene emociones y sentimientos. Al menos por ahora.

Presidente de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE)@RdrguezNemesio

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