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os periodistas de dos generaciones, uno que pudo contar la Transición y otro que ha vivido de lleno y sigue estudiando la revolución digital, nos colocan frente a un retrato en el que la profesión periodística no sale bien parada.

Periodistas apoltronados que van de Google a la Wikipedia, copiando y pegando, en un del-sofá-a-la-cama-y-de-la-cama-al-sofá que nos aboca a una percepción aún más negativa del periodista por parte de una sociedad que está a punto de olvidar qué es periodismo de puro no catarlo.

 

JUAN: Crees que la vida del periodista importa poco al lector y, sin embargo, estás preparando unas memorias, al igual que un presidente de gobierno…

FERNANDO: Haces bien en ponerme en contradicción, porque lo es. Pero había que recopilar el conocimiento adquirido en 48 años de experiencia, ya que puede interesar a otros. Debería ser obligatorio para políticos, empresarios o periodistas dejar algo a las generaciones futuras. Me parece intolerable que alguien como Rajoy no haya dado una entrevista aún sobre qué ha pasado, errores, etc.

En relación con políticos, periodistas y empresarios, su falta de prestigio puede deberse a que han dejado de prestar un servicio a la sociedad como delegados que son de los ciudadanos.

Me parece clave. Deberíamos acordarnos todos los días de que somos representantes de la sociedad, meros mandatarios para cumplir una misión que la sociedad nos ha delegado en puestos de privilegio para que la sirvamos. Era algo que entendíamos en los tiempos de la UCD, cuando queríamos construir un país entre todos; ahora yo creo que ya estamos en el egoísmo e incluso en el surrealismo de nuestras actuaciones. Pero no creo que podamos meter en el mismo saco del desprestigio a periodistas y políticos, empresarios o sindicalistas. A nosotros la gente aún nos saluda con cariño porque escuchamos, mientras que el político, el empresario, el sindicalista incluso, no dedican tiempo a hacerlo. Aquellos eran tiempos de políticos que dejaban brillantes carreras para hacer política, pero ahora, nos importa un rayo lo que hace la gente, no sabemos qué hace la gente.Juan Zafra Perspectivas Wellcomm 2019

Si tuvieras que asignar una responsabilidad a los periodistas en esta situación, ¿asignarías una a los de abajo y otra a los de arriba? ¿Y cuál sería? 

Mi visión sobre el periodismo es muy pesimista, ha habido una revolución tecnológica brutal. Hay que relativizar un poco nuestras responsabilidades, porque si en algún colectivo ha impactado esa revolución ha sido en los medios de comunicación y esto nos ha superado. Considerando sólo cuestiones morales, creo que éramos mucho más generosos hace 30 o 40 años, cuando salíamos del franquismo y pensábamos que estábamos en deuda con la sociedad, y eso lo pensaban también los políticos. Ahora pienso que estamos en otro plan. Hay actitudes heroicas por parte de algunos periodistas que investigan, pero casi se ha dejado de investigar. Sólo hay filtraciones que responden a vendettas. Siempre ha sido así, pero es que ahora simplemente no hay más que eso. España se ha convertido en un Españagate donde todos graban a todos, donde hay una inmoralidad en la filtración de las escuchas absolutamente terrorífica. Aquí ha habido mucha basura, pero me preocupa cómo se están utilizando las filtraciones, hay que reinventar de nuevo la deontología profesional.

"Hemos perdido imaginación porque no nos damos tiempo para pensar"

Muchas supuestas exclusivas son la tabla de salvación del medio que las publica

Del medio o de quien está inspirando esas informaciones, porque hay medios que han aparecido simplemente como canales de una vía filtradora. Es verdad que llegaron las redes sociales y se cargaron toda pretensión de profesionalidad de la comunicación, pero también eso hay que reinventarlo un poco, porque, o establecemos unos parámetros de credibilidad, o perdemos nuestra capacidad de intermediación con la opinión pública, que, de hecho, estamos perdiéndola. El periodista es depositario de una garantía, de una credibilidad. Pero en las redes nos encontramos con mucha gente que no se sabe ni quién es, alentados muchas veces por los propios gobernantes como, por ejemplo, el más poderoso del mundo, que manda narices que tengamos a esa gente en lo más alto y con el botón rojo a su alcance. En ese mundo de las fake news yo no quiero vivir como periodista, prefiero apartarme.

En las fake news hay mucho ruido y mucha noticia basura.

Pero es lo que mucha gente oye e incluso escucha; esa basura es lo que mucha gente huele y en lo que se mueve, es ruido pero hay quien sabe que haciendo ruido, algo queda. Pero la información es lo contrario al ruido. Noticia es todo aquello que alguien no quiere que se publique y muchas veces estamos publicando lo que alguien, desde cualquier covacha, quiere que se publique.

Lo que hemos percibido muchas veces en las redacciones.

Lo que no puede ser es que seamos una “generación Google” de periodistas; que los jóvenes cuando acceden a sus primeros trabajos no se levanten de la silla ni para ir al baño; que ocurra cualquier acontecimiento y se lancen a Google o Wikipedia, lo copien, lo peguen y ya han cumplido.

Exacto, el problema es adaptarse a los tiempos y no luchar por construir un mundo mejor en el ámbito del periodismo. Buscamos en Google, que nos remite a publicaciones de otros medios, y que muchos de esos malos redactores simplemente cortan y pegan sin contrastar ni reflexionar si lo que copian es cierto.

Ya no es contrastar, es aportar. El que hace una noticia tiene que darse cuenta de que tiene que aportar algo nuevo a la sociedad, no se trata de cubrir un horario. La información no admite horarios.

Fernando Jauregui Perspectivas Wellcomm 2019¿Crees que eso se puede hacer en el presente sistema de medios?

Para hacer periodismo hacen falta recursos, quizá tenemos que vivir un proceso de concentración por el que haya menos medios, pero con mayor capacidad de juego. Me sorprende que ahora cualquier mindundi congrega a ocho o diez cámaras de TV, detrás de las cuales no hay nada. Tenemos que redefinir la importancia profesional y moral de lo que estamos haciendo.

En bez.es teníamos la máxima de hacer seis historias cada día y es casi imposible, se han impuesto nuevas formas de publicidad, de medir… Cerramos el periódico un mes después de que nos dieran un premio los corresponsales extranjeros en España por nuestra apuesta por la calidad. Sobre todo, frente a la cantidad, que es un ecosistema en el que hoy se mueve mucho el periodismo y que impide ir en la línea que apuntas.

El periodismo que hacemos hoy es pereza, no imaginación. Hemos perdido imaginación porque no nos damos tiempo para pensar. Tenemos que darnos tiempo para hablar con gente, pensar y formarnos. Ese es el gran fracaso. Contar seis historias diarias bien contadas es imposible, ni los más poderosos lo hacen.

Lo bueno de trayectorias periodísticas amplias como la tuya es que dejan una mochila de experiencias y conocimientos importante.

Creo que no he hecho nada importante. No he hecho ni la mitad de lo que debería haber hecho; no tengo ninguna satisfacción, salvo seguir sin ningún amigo entre los políticos. No me he portado ni la mitad de bien de lo que debería haberme portado, a pesar de haberlo intentado y tener un expediente limpio. He hecho poco por mejorar el mundo que conocí y esa es la filosofía que debería guiarnos a todos. Hay que tener el valor de denunciar cosas todos los días y cuando lo he hecho, me ha salido caro.

¿Crearías un nuevo periódico o animarías a otros a hacerlo?

No. No animaría a nadie a hacer nuevos medios sino a concentrarse los existentes y crear grandes medios de tribunales, deportes, etc. Un medio omnicomprensivo, no. Todavía no entiendo cómo se financian los digitales. Dar el sablazo al dircom de las grandes empresas llega un momento que no sirve y es un poco vergonzante. No voy a recomendar a nadie meterse en un mundo en el que no sé cómo se puede sobrevivir.

Referentes profesionales

Todo lo que aprendí de televisión fue de Valerio Lazarov. Sería un jeta, pero era un genio absoluto. Y en el periodismo, he aprendido mucho de Luis María Anson; al margen de todo lo que se quiera opinar sobre él, es un genio, tiene un culturón, tiene ideas. También aprendí mucho de Pedro J. Ramírez, no tengo ninguna sintonía personal con él, pero es uno de los grandes periodistas de esta época. También Víctor de la Serna. Gente que sólo se dedicaba a esto. Yo nunca he sido nada más que periodista y referentes profesionales tengo muchos.

Dos lecciones aprendidas

Creo que el periodista cuando llega a una edad jubilable, tiene que haber aprendido dos cosas: una, que no se va a jubilar, porque esto nos gusta mucho y nunca se sabe dejar a tiempo; y dos, que hay que ser más humilde. El periodista es un ser con un ego disparado, pero lo que le pasa al periodista, al lector le importa muy poco.

Habilidades del dircom del futuro

Se nos ha olvidado que el periodismo tiene que ser presencial. Y si eso se pierde, se pierde le periodismo. Tienes que ir, mirar, comprobar, comparar, ver si te merece confianza una fuente, interpretar sus gestos. Eso se está perdiendo, y como los medios tienen muy poco personal, no pueden hacerlo. Hay que volver con la gente corriente, ver cuál es la realidad, su realidad. Hay que estudiar, leer, aprender... En definitiva, aportar. El periodista tiene que contribuir con algo nuevo a la sociedad. También deberíamos recuperar la capacidad de escucha y de compartir, incluso reconocer que el que tenemos enfrente puede tener razón y asimilarlo. Y trabajar para construir un mundo mejor.

Perspectivas wellcomm 2019

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