C

uando hablamos de blockchain, una base de datos con un método de construcción muy especial, siempre se comenta la revolución que supondrá. “Va a ser como internet”, se oye en cada meetup, reunión, comida de empresa y barra de bar. Pues bien, hay un obstáculo considerable para que esta analogía tan utilizada se cumpla.

No nos gusta el cambio. Existen numerosos estudios al respecto, no queremos pasar más tiempo frente a la pantalla entendiendo nuevas formas de interactuar. No queremos aprender a utilizar otra app ni entender otra web, aún quedan muchas series de televisión por terminar.

Todos recordaremos el alud de furiosas críticas que recibió Facebook cuando decidió hacer un rediseño de su web en 2011. “Me vuelvo a MySpace”, gritaba alguno. Hace poco, Snapchat fue blanco de la misma ira por idénticas razones y hay muchos más ejemplos de webs exitosas con terror al cambio: Amazon mantiene el mismo diseño de hace más de una década y Wikipedia parece que hasta sigue en el mismo servidor desde que arrancó.

Pues bien, 2018 ha sido el año que más empresas de desarrollo de blockchain lo han entendido. Para que blockchain llegue, ha de ser prácticamente invisible al usuario. Una tendencia de diseño que ya estamos utilizando en otras industrias como Internet of Things y de la cuál hay magnífcos ejemplos que prometen empezar a utilizarse el año que viene. Opera, un navegador con más de 20 años, añade un monedero a todos sus usuarios para permitir realizar pagos con criptomonedas, ejecutar transacciones, recibir tokens al navegar e interactuar con Dapps -aplicaciones descentralizadas-. Lolli añade una extensión a Chrome para recibir cupones en forma de Bitcoin con nuestras compras online y XPos promete cubrir de nodos crypto el mundo mediante el despliegue de datáfonos POS (Point of Sales). Otro navegador, Brave, la atrevida apuesta del anterior CEO de Mozilla, Brendan Eich, para revolucionar el mercado de los anuncios online, ha alcanzado cuatro millones de usuarios mensuales. Sin embargo, no todo es positivo. En el mundo de la comunicación ha habido empresas que, manteniendo una barrera de adopción muy alta o no resolviendo convenientemente el problema que abordan, han sufrido los rigores del mercado bajista de 2018.

"2018 ha sido el año que más empresas de desarrollo de blockchain lo han entendido"

Steemit, la plataforma para la remuneración de la creación de artículos de calidad, ha despedido al 70% de su plantilla debido a la imposibilidad de mantener en funcionamiento sus nodos completos, y Civil, la apuesta para la renovación del periodismo por parte de Consensys, esperando treinta millones de dólares en su ICO (Oferta Inicial de Moneda) recaudó finalmente dos millones, de los cuáles prácticamente la mitad llegaron de su empresa matriz.

El problema es de adopción; en Steemit no han conseguido aún el volumen de usuarios suficiente para mantener viva la plataforma de forma orgánica. Algunos de los obstáculos para llegar a este volumen quizás vienen porque forzar a los usuarios de foros y blogs -espacios consolidados donde existe un efecto red monstruosamente fuerte- a migrar de plataforma no es tan sencillo como esperaban. En cuanto a Civil, el problema de adopción es más complejo de lo que podía parecer en un principio, lo que fue fuertemente criticado por el Financial Times. Una plataforma abierta con un modelo criptoeconómico débil, hace que no se remunere convenientemente el “periodismo libre” como prometían, sino que se formen grupos de opinión que acabarán destruyendo el valor fundamental de la plataforma.

Y es que ‘Criptoeconomía’ no es simplemente crear tokens y usarlos, sino que consiste en diseñar los incentivos económicos de un sistema abierto sin control central. Hay ramas de matemáticas que se dedican sólo a este modelado. Ésta y no otra es la razón por la que las ICOs viables que hemos visto hasta la fecha se cuentan con los dedos de una mano. Y sobran dedos. ¿Será 2019 el año cuando la tecnología se adopte de forma mayoritaria? ¿Llegará Bitcoin de nuevo a un ATH (All Time High) o valor histórico máximo? Los pasos se están dando en esta dirección y será casi transparente al usuario. Quizás hará falta que la empresa con mayor efecto red del planeta mueva ficha para llegar hasta allí.

Emprendedor tecnológico y cofundador de Etherum Madrid @AntonioGonzalo_

Perspectivas wellcomm 2019

Deja un comentario