¿Cuáles han sido los retos más relevantes que ha tenido que afrontar en materia de comunicación a lo largo de su trayectoria profesional?

Muchos y variados, pero para simplificarlos diré que todo se resume a saber qué decir y qué no decir en momentos complejos. En cualquier caso, cuanto más nos alejemos de la mentira o de la exageración –y a veces es difícil- mejor que mejor.

¿Cómo ha vivido la evolución tecnológica y social de la última década? ¿Ha tenido que variar su forma de comunicar?

No. Como la gran mayoría de la gente, me he ido adaptando gradualmente a las dificultades. Tengo las limitaciones de los que no somos nativos digitales. Tengo además una edad –más de 84 años- que me ha permitido vivir muchas revoluciones y comprobar cómo la adaptación a sus efectos y consecuencias es más natural de lo que se piensa.

Sabemos que, aunque no está en redes sociales, a veces las incendia con sus opiniones ¿Qué ha supuesto para usted el paradigma de la transparencia y la conversación abierta a través de los medios sociales?

Me parece que se ha creado una situación llena de ventajas y llena de riesgos que tardaremos en controlar. De momento, entre la adicción y la tiranía tecnológica, nos sentimos inseguros pero es muy posible que superemos esta sensación. De todos modos, hay que reconocer la importancia de las redes sociales, aceptar la inevitabilidad de su crecimiento y valorar sus efectos positivos, que ciertamente los tienen, por más que nos empeñemos en resaltar sus peligros.

"Estamos perdiendo el derecho a la verdad como hace tiempo perdimos el derecho a la privacidad. Sé que recuperaremos este derecho, pero aún no sé cómo se logrará"

¿Cuál cree que es el papel actual de los medios de comunicación y su influencia como generadores de opinión pública?

Los medios de comunicación tienen el papel que han tenido siempre, pero ahora con el riesgo serio de que las noticias falsas superen de una manera clara a las objetivas. De momento estamos perdiendo el derecho a la verdad como hace tiempo perdimos el derecho a la privacidad. Sé que recuperaremos este derecho, pero aún no sé cómo se logrará.

Desde su posición, ¿cuál cree que será el siguiente paso en la comunicación, qué nueva revolución -tecnológica, ética, profesional o de otro tipo- espera de este sector para que siga contribuyendo a mejorar la relación de empresas e instituciones con la sociedad?

No sé cuál será el siguiente paso. Me imagino que los cambios seguirán siendo frecuentes y que las empresas e instituciones deberán acoplarse a ellos de la mejor manera posible. No tengo el suficiente conocimiento para hacer predicciones serias.

No rehúye las polémicas, ni siquiera en plena era de lo políticamente correcto ¿En qué medida los directivos necesitan tener habilidades en materia de comunicación y comprometerse con lo que sucede en su entorno?

Yo pienso que los directivos lo están haciendo razonablemente bien, es decir, con eficacia y habilidad. Aunque no lo parezca, yo rehúyo muchas polémicas pero no tengo miedo a participar si es necesario. Algunas veces me divierten.

Presidente de la Fundación Garrigues

Perspectivas wellcomm 2019

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