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os pacientes demandan un papel cada vez más activo en la toma de decisiones relacionadas con su salud. Reclaman su derecho a escoger. Los sistemas sanitarios buscan soluciones que les permitan evolucionar modelos obsoletos, basados en volumen, para centrarse en la aportación de valor, los resultados en salud para el paciente. Finalmente, los organismos reguladores mundiales, entre ellos la EMA europea y la estadounidense FDA, ya integran a los colectivos de pacientes de forma regular en sus procesos de toma de decisiones.

La revolución digital que ha transformado la casi totalidad de sectores también ha llegado al área de salud a lo largo de esta década. El número de aplicaciones móviles de salud ya superaba las 320.000 a finales de 2017, con la incorporación diaria de 200 más. Un 55% de ellas utilizan sensores que recogen datos adicionales como sueño, actividad física o incluso ciclo de fertilidad. Un 28% de las aplicaciones están relacionadas con la salud mental. Compañías de tecnología como Google, Apple, Comcast o Fitbit han creado sus divisiones de salud. E incluso algunas de estas apps se han transformado en medicamentos. Hace poco más de un año, en septiembre de 2017, la FDA aprobaba el primer “medicamento digital”, una aplicación para el tratamiento del trastorno de abuso de sustancias. Espacios como patientslikeme.com, con 600.000 usuarios únicos, o modelos de negocio como 23andme.com o headspace.com, con más de cinco millones de clientes y 16 millones de descargas, respectivamente, han multiplicado de manera exponencial la disponibilidad de datos de salud.

Las claves que nos planteábamos hace una década han evolucionado. En 2010 hablábamos de tres elementos fundamentales: ser percibidos como una fuente de información fiable; desarrollar un lenguaje que facilite la comunicación en salud, y potenciar el canal online. Las tendencias que identificábamos hace una década se convirtieron en requisitos necesarios: la comunicación en salud en 2019 es ya una Comunicación Digital, íntimamente unida a una información que ha de ser comprensible y provenir de fuente fiable.

"Inmediatez, liderazgo e integración serán las claves de la próxima década"

Pero esto no será suficiente en los próximos años. A mi juicio, inmediatez, liderazgo e integración se perfilan ya como los nuevos ejes de desarrollo de aquellas empresas  que quieran ocupar un papel relevante en el espacio de la comunicación en salud.

La comunicación en salud en la era digital requerirá de inmediatez. Nuestras expectativas de acceso a la información vienen marcadas por nuestra experiencia en otros sectores. Del mismo modo que accedemos a nuestro historial de compra en Amazon, a nuestras comunicaciones en Facebook o a la base de datos de contactos profesionales en LinkedIn. Nuestra expectativa es encontrar a información de salud relevante de manera inmediata. Y no a través de servicios de atención al usuario o sistemas que facilitan respuestas genéricas. Las empresas líderes en comunicación digital en salud ofrecerán respuestas inmediatas utilizando, entre otros, mecanismos avanzados de inteligencia artificial y de machine learning.

La comunicación en salud en la era digital requerirá de liderazgo. El número de aplicaciones de salud superará el medio millón en los próximos años. Entre ellas, aplicaciones para gestionar los datos de salud básicos; información del seguro médico; integrar datos provenientes de dispositivos más sofisticados de monitorización de pacientes; datos de medicación y adherencia; parámetros complementarios como sueño o actividad física, o aplicaciones de apoyo para meditación, alimentación, etc. La competencia es feroz y la consolidación es algo más que predecible. La tecnología blockchain podría ser la herramienta que permita al usuario la propiedad de sus propios datos de salud, siendo el decisor principal que abre (o no) la llave del acceso a otros. Un cambio radical en el modelo actual de masiva fragmentación de datos.

La comunicación en salud en la era digital requerirá de integración. Nos adentramos en el mundo de Big Data también en salud, y al servicio del usuario final. La ingente cantidad y fragmentación de datos, su heterogeneidad y la dificultad de integración resulta desbordante. Las empresas líderes en comunicación en salud digital serán aquellas que sepan integrar datos de múltiples fuentes y procesarlos en un espacio común pensado para el usuario final. Y no solo en la empresa que facilita el servicio. El potencial de la integración de datos de salud es enorme: gestión integral de la salud, ahorro de costes de duplicación de datos, capacidad para mejorar resultados en salud y reducir gastos administrativos, entre otros.

Solo unos pocos serán capaces de dar respuesta a estos retos. Quienes lo hagan cambiarán el futuro de la comunicación en salud en la era digital.

Chief Operating Officer de International AIDS Vaccine Initiative (IAVI) @CespedesAna

Perspectivas wellcomm 2019

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